lunes, 17 de julio de 2017

De un runrún diabólico deambulante é impúdico se plagó mi recinto, el corazón desnudo , huye despavorido azotado de un maléfico jolgorio, su inexcusable perdición Como hojas caídas en otoño, por el bajío se pierde. Cuando doy un paso en falso, en una pedregosa senda lo disfruto; luego lo asumo y en un confuso ritual clamo por un perdón , pero inmisericorde ignoran mi llanto! En la lumbrera desfallece la mirada y la voz se hace nudo en la garganta, en un auxilio desesperado ¡Ancianos, muertos los ojos como la flor, aquí y alla, acullá por donde muere el ocaso. Autor: NERY. Y. López Cubilla Paraguay. Derechos Reservados.

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