sábado, 22 de julio de 2017

Al son de arpas y violines. Si un día me llamara el omnisciente cual brisa serena delante me haría presente, pero antes, volvería a mirarte dulcemente, iría despacio cuando la alborada este reluciente . Dejaré en abandono mi materia inerte con pétalos de nardos me cubran la gente de ese sueño profundo nunca me despierte Que todos murmuren al mirar mi tumba ¡Cuánta teneza llevaba en el alma, cuánto despojo deja ! Amapolas del campo y azucenas blancas sombras fueron ¡Oh, ramas despojadas cubiertas de un cielo ópalo y grana! Al loar de ángeles y querubines mi alma sería escoltada burlándose de los arlequines al son de arpas y violines. Mis ojos sonrientes, mi ajuar palomas viajeras y mi cabellera desparramada cual brillante sol cubriendo el firmamento. En el Jordán un estallido se oiga serán las piedras que yacen en su seno, se quebraran, será el cierzo de sus lagrimas que reflejarán mi último retrato, que se irá perdiendo en el ocaso. ¡Aquello, será cuando caigan los últimos cristales de rocío, haya llegado mi alma a reposar, oh Dios mío y haya jalado mi último suspiro! Autora Nery. Y. López Cubilla Derechos Reservados Paraguay.

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