Mi gacela azul sobrevuela el jardín ardiente
tropieza con el seto de la soledad,
hiende una lanza de fuego en sus alas
aletea ingrávida, la lengua inmortal la jala
tambalea sobre el árbol ensortijado del báratro.
Fracturó su semblanza arrinconada en llanto.
Laberintos de Nery
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