lunes, 27 de noviembre de 2017
Definitivo Amado mío Cae la tarde nubosa y fría al horizonte se ve una hoguera encendida el viento va silbando en su huída, rozó los pétalos y secó la gota de lluvia caída. En este tétrico viernes no hay calma es como me encadenara por el dintel del recuerdo, me clava el pecho un puñal de suspiro. Sin pestañear la mirada pierdo Mi golondrina ya no aletea. Desesperada, grito tu nombre a voces, el tiempo detuvo su marcha bajo sombrío celaje. Mi memoria ahumada te deshoja tantas veces cojo mi hojarasca huyo con vacío bagaje. No hay regreso, oscura desesperanza me apretuja hay apenas una claridad tras perfil de la barranca y la pétrea soledad me sobrevuela como mística coruja, me destrama en tinieblas, cual mariposa blanca. Amado mío, la tarde apaga su hoguera con un portazo de olvido En festival de suspiros trato de unir un te amo, Desahuciado deseo me acosa con quejido Te imagino y me desarmo, en tus efluvios tibios las ansias desparramo. Laberintos de Nery .
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