domingo, 18 de noviembre de 2018
Mi caquexia. Te quiero desde la raíz y la floración de mi caquexia, hasta la más minúscula partícula de mi existencia. En la realidad desconocida, en el dolor amargo de vivir, ay fatalidad despojo porvenir. Te quiero al notar tu ausencia en mi todo tan vacío, con imaginarte, cual brisa peregrina me alejo del estío, te siento tan cerca, casi rozando tu voz, a la vez distante con la cara al sol hablando de vos. Mi vida te quiere, te quiero en mi vida, son cosas de la vida, te quiere el alma mía. En sueños miedos y angustias te quiero en mi lejanía, en la realidad y fantasía. Me angustio esperando llegar tu primavera intangible que aparece una vez cada año en mi vera. ¿Por qué esperar la primavera? Si tu eres brisa y yo la yedra. Te quiero igual, sumido en frío invierno, introvertido, sagaz frente al cruel destino. Te quiero errante, cautivo; te veo atraparme cuando cierro los ojos un instante, otra vez te noto ausente en bello atardecer; cuando muere lentamente suspiros y querer. El errabundo olvido se pierde en mi mente por miedo a olvidarte nuevamente. Te quiero en mi mundo secreto, embadurnado a mis deseos inconcretos, escurridizo, preso atado a mis manos, sé que no es posible, mis deseos son vanos, te quiero en mis tímidas tinieblas sin victoria en victoria y en el hondo vacío tangible a mi memoria. Nery .C . López Cubilla. Paraguay.
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