domingo, 18 de noviembre de 2018
Definitivo Amado mío Cae la tarde nubosa y fría En el horizonte veo una hoguera encendida el viento va silbando en su huída, rozó mis pétalos y secó la gota de lluvia caída. En este tétrico viernes no hay calma es como me encadenara por el dintel del recuerdo, me atraviesa el pecho un puñal de suspiro. Sin pestañear, la mirada; pierdo. Desesperada, grito tu nombre a voces, el tiempo detuvo su marcha, bajo sombrío celaje. Mi memoria ahumada se deshoja a veces cojo mi hojarasca y huyo por vajío bagaje. Oscura desesperanza me apretuja hay una claridad tras perfil de la barranca y la pétrea soledad me sobrevuela como mística coruja, me destramo en tinieblas, cual mariposa blanca. Amado mío, La tarde apaga su hoguera con un portazo de olvido En festival de suspiros trato de unir un te amo, Desahuciado deseo me acosa con quejido Te imagino y me desarmo. En tus efluvios tibios las ansias desparramo. Laberintos de Nery .
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