lunes, 30 de octubre de 2017

Introspección. Toqué la lengua buscando el árido desierto donde perdí palabras desbocadas. Desdoblé añoso ruedo de mi falda colando polvo de mis tuétanos, con olor a azufre y dolor a pobre desquiciada. Vi cruzando en otra acera del tiempo la vida postrera, Cabeza agacha me quedé frotando entre cejas. Fué agradable llegar a la cima sin arañar caminos, escalar montañas robando aplausos, oír por los ojos el de venir del tiempo. ¡Cuánta falacia y cansancio he puesto como puente al pueblo ciego; ciegos con los ojos abiertos! Edifiqué ignorancia entre aplausos enterrando muertos vivientes. La concupiscencia disfrazaba sonriente. ¡Algunos con sonrisa me aplaudían displicentes! Al girar los luceros del alma fluian lluvias a jirones. La petulancia empobrece, esclaviza. Tal vez mi otrora me hizo comprender mejor la vida ahora Mejor hubiese disfrutado del silente ocaso, los brazos extendidos y de los gritos alocados, o solazarme, la cabeza recostada bajo quieta mirada. Estrechar la mano agradecida bebiendo una copa de agua viva. ¡ Hoy, hubiese cambiado todo, por una tierna mirada ! Nery .Y. López Cubilla Paraguay Derechos Reservados.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario