jueves, 10 de agosto de 2017

Déjame descifrar esos insondables luceros navegar sin premura en tu diafano manantial Quiero perderme esta noche entre selaje anubarrado aposentar mi follaje a horilla de tu duna balbucear tu nombre quedarme embebecida hasta el albor. De nuevo intenté navegar sin miedo tomando el timón de la partida y otra vez en el celeste mar, naufraguè enardecida. Al desmayar la tarde al horizonte perdí la mirada en el rojizo sanset cual cascadas de sombras caí rendida en delirante quietud. Una sombra fría me cubrió con sus alas, comprendí que sin amor no podría seguir ¿Por qué el destino me atinó con el sufrir? La soledad me circundó cual impetuosas olas Ese infausto día fuí derrotada, mi esencia, cual cícuta me embriagaba. Alcé la mirada, se desparramó mi cielo lloro amares, lloré, volví llorando. Pasó la tempestad, ya el cielo en calmo extendí las manos me abrazé a un Olmo con mi roja sangre escribí en su piel el amor, nunca me fué fiel. Que gran rebeldía ¡Venganza, la muerte insistía! Un día miré mi interior buscando si aún el amor vivía.Me quede embebecida, al ver que el amor en mi ya no existía Nery

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